NOTICIA

La señora estaba durmiendo cuando escuchó un ruido en el piso de abajo, cogió una pistola y esperó al ladrón subir.

HISTORIA

Hace tiempo que Sofía una anciana de 75 años vivía sola sin apoyo de nadie, sus hijos eran ya mayores y habían formado sus respectivas familias, su esposo Josue murió ya hace varios años, dejándole una gran fortuna pero ella se sentía aún sola y solamente esperaba terminar sus días muy tranquila y algún día reencontrar a su compañero de tantos años.

Sofía no tenía muchos amigos en el barrio donde vivía y regularmente le gustaba estar sola, sus hijos solo la visitaban en su cumpleaños y en navidad, así es que ante tanta soledad que le produjo temores infundados y por las malas noticias que escuchaba diariamente en la radio y la televisión, decidió comprarse una pistola, pero no sabía donde podría comprarla.

En una ocasión encontró un anuncio en internet sobre venta de armas, pagando con tarjeta de crédito y lo bueno que la entrega era en el domicilio, Sofía por un momento dudó pero sabía que si no se animaba alguien podría notar que siempre estaba sola y tratarían de robarle todo lo que tenía o quizá hasta podrían hacerle daño, ella pensaba que algunos delincuentes no creían en nada ni en nadie.

Así es que por el chat contactó a un individuo llamado Adolfo que ofreció venderle el arma a un precio muy cómodo incluido las balas y una garantía de uso, por lo que Sofía cargó en la cuenta de Adolfo el total acordado por medio de su tarjeta de crédito. La entrega se haría en unos tres días en su propio domicilio.

En el día y la hora acordados se presentó Adolfo que era un tipo muy alto, delgado, cabello claro y con ojos desorbitados, traía el arma y las municiones, y Sofía lo dejó pasar para terminar la venta…

Unos días después mientras veía su programa favorito en la televisión, escuchó un ruido muy extraño que la hizo asustar de sobre manera, trató de llamar a la policía, pero pensó que demorarían demasiado y llegarían demasiado tarde, cuando ya todo hubiese acabado; así que tomó la pistola que recién había comprado y salió lentamente de la habitación dirigiéndose a las escaleras.

En la oscuridad vio una silueta que ingresaba por la puerta sigilosamente y caminaba por el pasillo, pero no se había dado cuenta que ella lo observaba, aquel desconocido empezó a subir por las gradas una a una sin hacer casi nada de ruido, Sofía solo atinó a levantar el arma y gritar – deténgase o disparo – pero aquel hombre no se detuvo, siguió caminando como si no hubiese escuchado nada, incluso pareció que lo hacía con más celeridad…

En la casa vecina Irene que era una de las pocas amigas de Sofía escuchó un sonido muy inusual que la asustó de sobremanera, decidió averiguar que pasaba, cuando Irene llegó a la casa de Sofía encendió las luces y vio a un hombre ensangrentado tirado al pie de las escaleras gimiendo de dolor – Qué has hecho Sofía, casi lo has matado – dijo Irene sorprendida; Sofía, bajó las escaleras casi corriendo y levantó la cabeza del desconocido y al ver su rostro se retiró instantáneamente temblando y asustada … No puede ser – dijo Sofía con voz entrecortada, era Adolfo el vendedor de armas!

Esta Noticia es real pero la historia es inventada tratando de imaginar que pudo provocar tal acontecimiento.

Puedes copiar parte o todo el relato pero siempre manteniendo los datos del autor.

Autor

Jean Marco

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