Esta es una historia que quiero compartir con ustedes para mostrarles que lo más importante no es el dinero sino el cambio interior:

La última oportunidad para ser felíz

Sentado ahora frente a mi mesa de dibujo recuerdo aquella época cuando podía caminar, correr y siento nostalgia por la libertad que sentía y que nunca aprecié; siempre me quejaba de que no tenía nada y muchas veces solo esperaba sin hacer nada por cambiar mi destino, hasta que me sucedió el accidente…

No quiero aburrirlos con mi historia, pero los meses que pasé en cama fueron muy largos y dolorosos, al final sólo podía mover una de mis manos mientras que el resto de mi cuerpo parecía como hecho de piedra.

Pasaron algunos años y en muchas ocasiones intenté dejar este mundo, solo quería morir pues era un vegetal; mi esposa sufría mucho por mi desdicha y mi pequeña fortuna casi se había esfumado.

Una mañana al despertar después de un sueño bastante extraño y sobre todo sobrecogedor, me sentía renovado, pedí a mi esposa que me sentara frente a mi mesa de dibujo y cojí uno de los lápices de colores…

Con la única mano que me funcionaba y casi sin pensarlo dejé que mi mano hiciera el trabajo…

Increíblemente empecé con un simple boceto que poco a poco se fue convirtiendo en una obra de arte, suena bastante extraño pero recuerdo que de niño siempre me gustó dibujar pero nunca tuve el apoyo de mis padres que solo querían que estudie y no dejaban que dibujara porque pensaban que era una pérdida de tiempo.

Ahora gano millones con mis dibujos y pinturas, disfruto mucho de cada día, mi vida ha cambiado, cuando observo las estrellas, el cielo, la luna, el sol, ya no son simplemente parte de la rutina sino son maravillas, creaciones de Dios y me llenan de vida; algunas veces lloro por no haber llenado ese vacío antes.

Me he recuperado bastante de aquél accidente y luego de muchas operaciones y tratamientos físicos puedo caminar lentamente y moverme muy despacio, y aunque no puedo correr agradezco a nuestro creador por haberme dado otra oportunidad.

No le hecho la culpa a nadie sobre lo que me pasó, pues ahora comprendo que al vivir de esa forma sin amar a los míos, sin amarme a mí mismo, pedía a gritos morir y eso casi pasó, solo que ahora tengo una segunda chance.

Solo me resta decir que basado en mi experiencia les doy un consejo, no abandonen sus sueños, mientras tengan el regalo de un nuevo día disfrútenlo al máximo y no esperen a que su desgano se transforme es desesperanza; muestren lo mejor de sí mismos, confíen en sus habilidades propias.

Crean en sí mismos y el resto déjenselo a Dios… Encuentren la felicidad en lo que hacen diariamente y si alguien les dice que no tienen talento, no le crean pues no cualquiera puede calificarlos, solo un verdadero conocedor podrá hacerlo.

Busca dentro de tu corazón y sabrás que es lo mejor para ti e incluso sabrás en quien confiar; por último arriésgate a ser feliz, no esperes que sea tarde.

Jean Marco

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